Los mexicas o aztecas son uno de los pueblos de lengua náhuatl que llegaron desde el norte a partir del siglo XIII para establecerse en el valle central de México o valle de Anáhuac.
Según su mito de origen, guiados por su dios tutelar Huitzilopochtli, abandonaron su hogar llamado Aztlán para fundar una ciudad en el lugar donde encontrasen un águila devorando una serpiente sobre un cactus nopal.
Tras deambular por la zona, vieron esta señal en un islote del lago Texcoco, hoy desaparecido bajo la ciudad de México, y fundaron en 1325 Tenochtitlán, que se convirtió en su capital. Este emplazamiento se encontraba dentro del dominio de la ciudad de Azcapotzalco, a la que debían pagar tributo.
En 1386, los mexicas se aliaron con los señores de Culhuacán, eligieron a uno de sus hijos como soberano —o tlatoani— y fundaron así una nueva dinastía.
Pronto destacaron en el arte de la guerra y ampliaron su territorio, aunque continuaron siendo vasallos.
En 1427, una crisis sucesoria en Tenochtitlán llevó al poder a Itzcóatl, quien fundó la Triple Alianza con las ciudades de Texcoco y Tlacopan. Esta confederación militar, llamada Triple Alianza, derrotó a la ciudad de Azcapotzalco y extendió su hegemonía sobre todo el valle y sus alrededores.
En pocas décadas, Tenochtitlán rompió en su favor el equilibrio de fuerzas dentro de la Triple Alianza y se convirtió en señor del Imperio mexica.
En 1440, Moctezuma I inició una fase de conquistas que se prolongó durante casi un siglo. Él y sus sucesores impusieron una dominación económica, militar y religiosa sobre el valle central de México y posteriormente sobre un territorio mucho más amplio que se extendía desde las costas del golfo de México hasta las del océano Pacífico y la región de Soconusco. Todos estos territorios se convirtieron en tributarios del Imperio; en cambio, el Imperio tarasco, Tlaxcala y Teotitlán conservaron su independencia, aunque al precio de conflictos constantes con los mexicas.
Paralelamente, en 1470, se anexionó la ciudad vecina de Tlatelolco, creando así la ciudad gemela Tenochtitlán-Tlatelolco. En este nuevo contexto, Tenochtitlán, organizada alrededor del Templo Mayor y su área palaciega circundante, consolidó su papel ceremonial y político, mientras que Tlatelolco se convirtió en el centro comercial del mundo mexica.
La afluencia de tributos procedentes de las nuevas provincias provocó una expansión inmediata de la capital. La construcción de las chinampas —estructuras hechas con troncos y ramas sobre las que se depositaban tierra y sedimentos— permitió ganar terreno al lago para desarrollar la agricultura y construir edificios. Este sistema sostuvo una arquitectura monumental, con amplias plazas, estructuras piramidales y la aparición de barrios residenciales. Además, el acceso a la ciudad quedó limitado a tres calzadas principales que la conectaban con las orillas del lago.
El último tlatoani, Moctezuma II, tuvo que afrontar la llegada de los europeos liderados por Hernán Cortés. Este se alió con varias ciudades totonacas de la costa y con otros pueblos, entre ellos los tlaxcaltecas, para emprender la conquista de Tenochtitlán.
La ciudad cayó tras un largo asedio en el verano de 1521, lo que marcó el fin del Imperio mexica.