Un ejemplo de un mapa animado

El Imperio inca o Tahuantinsuyu


El Imperio inca fue el imperio más extenso de la América prehispánica. Sus orígenes se remontan a finales del siglo XII, cuando Manco Cápac, primer líder inca y figura probablemente mítica, fundó el Curacazgo del Cusco guiado por Inti, el dios del Sol.

El territorio de este pequeño reino permaneció limitado a las inmediaciones de la ciudad de Cusco hasta la década de 1430, cuando los incas comenzaron a extender su dominio sobre los distintos pueblos del valle. La victoria sobre los poderosos chancas fue mitificada por los incas para convertir su expansión territorial en un acontecimiento providencial.

Hacia 1438, el Curacazgo del Cusco se transformó en imperio y Pachacútec, su nuevo soberano supremo, se convirtió en Inca. Este emprendió la conquista del altiplano andino y unificó la región, hasta entonces dividida entre numerosos reinos aymaras.

Durante las décadas siguientes, Túpac Yupanqui, hijo de Pachacútec, amplió considerablemente el imperio con la conquista de Cajamarca y posteriormente la del rico y poderoso reino chimú en el norte.

Después de 1470, la expansión continuó a lo largo de la costa meridional del Perú, en dirección al sur andino hasta el centro del actual Chile y hacia la selva amazónica, donde encontró la resistencia de las poblaciones locales.

En 1493, su hijo Huayna Cápac llevó la expansión inca aún más al norte, hasta la zona del actual Ecuador. La necesidad de proteger esta frontera explica el traslado de la corte de Cusco a Quito.

El imperio alcanzó entonces su mayor extensión y abarcó ecosistemas muy diversos. Recibía el nombre de Tahuantinsuyu debido a su división en cuatro grandes regiones o suyus: Antisuyu, Chinchaysuyu, Contisuyu y Collasuyu, que convergían en el centro del imperio, en Cusco.

Para conectar la capital con estas cuatro regiones y comunicar territorios separados por grandes distancias, se desarrolló un sistema de caminos conocido como Qhapaq Ñan.

A lo largo de esta red, los tambos y las colcas formaban una red de posadas y depósitos que servían para alojar a mensajeros y funcionarios imperiales en tránsito y para almacenar alimentos, coca, plata y armas destinadas al abastecimiento de los ejércitos en desplazamiento o al de las aldeas cercanas durante períodos de malas cosechas.

Las calzadas estaban empedradas, tenían canales de drenaje a los lados y, en ocasiones, estaban bordeadas por muros. Para superar los obstáculos naturales de la cordillera de los Andes se construyeron puentes colgantes, escaleras y túneles.

La extraordinaria capacidad de adaptación andina a su entorno se manifiesta en el empleo de técnicas agrícolas adaptadas a una geografía difícil, como las terrazas de cultivo y las obras hidráulicas destinadas al control del agua.

Estas realizaciones fueron posibles gracias a prestaciones de trabajo obligatorias de las poblaciones en favor del Estado, conocidas con el nombre de mita incaica.

A partir de 1520 estallaron las primeras epidemias de origen europeo. En 1527 Huayna Cápac murió de viruela, y la guerra de sucesión entre dos de sus hijos, Huáscar y Atahualpa, facilitó la conquista española y la toma del Cusco por Francisco Pizarro en 1533.